Nutrición

Defensas bajas en otoño: qué ayuda de verdad y qué es marketing

Por qué en otoño encadenamos catarros, qué hábitos influyen de verdad en tus defensas y qué hay detrás de lo que se vende en temporada.

Beatriz Cerezo5 min de lectura
Infusión caliente y cítricos sobre una mesa de madera

Llega octubre, empiezan los mocos en casa, alguien encadena dos catarros seguidos y aparece la pregunta de temporada: "¿qué me puedo tomar para las defensas?".

Es justo la época en que las farmacias llenan el escaparate de cajas naranjas. Así que vamos a separar lo que de verdad influye de lo que es calendario comercial.

Por qué en otoño nos ponemos malos más veces

Contra lo que dice el refranero, no es el frío el que te resfría. Lo que cambia en otoño es otra cosa:

  • Pasamos más horas dentro, con menos ventilación y más gente en el mismo aire. Los virus respiratorios circulan por ahí, no por la calle.
  • Vuelve el colegio. Si tienes niños escolarizados, ya sabes que la casa se convierte en un intercambiador.
  • El aire seco de la calefacción reseca las mucosas, que son la primera barrera física frente a los virus.
  • Baja la luz solar, y con ella los niveles de vitamina D, que sí tiene un papel en la función inmunitaria.

Y una aclaración que conviene hacer: el sistema inmunitario no es un músculo que se pueda poner más fuerte a voluntad. Es una red que funciona mejor o peor según las condiciones en que la tengas trabajando. No existe ningún alimento ni suplemento que "suba las defensas" de forma demostrable. Lo que sí está documentado es lo contrario: que dormir poco, el estrés sostenido y comer mal la deterioran.

Así que el trabajo no consiste en sumar algo mágico, sino en dejar de restar.

Lo que sí influye

Dormir, que es lo primero que se cae en otoño

Es lo mejor documentado de esta lista y también lo que más se descuida. Cuando el sueño se acorta de forma sostenida, la respuesta inmunitaria se resiente.

En otoño hay un motivo extra: con el cambio de hora y menos luz por la mañana, el reloj interno se desajusta. Mantener una hora fija de acostarse, también el fin de semana, hace más que cualquier bote.

Si el problema es que no te duermes o te desvelas, lo desarrollo en Flores de Bach para dormir.

Ventilar, que suena tonto y no lo es

Diez minutos de ventilación cruzada un par de veces al día cambian el aire de una habitación entera. Es probablemente la medida con mejor relación entre lo que cuesta y lo que hace, y es gratis.

La vitamina D, el único suplemento con base sólida en esta época

Aquí sí hay algo que decir. En esta latitud, entre octubre y marzo la radiación solar no basta para sintetizar suficiente vitamina D, y el déficit es muy frecuente incluso en España.

Pero eso se mide antes de suplementar. Pídele a tu médico que la incluya en la analítica y que valore el resultado. Suplementar a ciegas no es buena idea, y la dosis correcta depende de tu nivel de partida. MedlinePlus resume en español para qué sirve la vitamina D y por qué tampoco conviene pasarse.

Comer de forma variada, sin complicarlo

  • Proteína suficiente en cada comida. Es lo que más falla.
  • Verdura y fruta de temporada, variadas. La variedad importa tanto como la cantidad.
  • Fermentados, si te gustan. Yogur, kéfir, chucrut.
  • Hidratación, también en invierno. Se bebe mucho menos agua cuando no hace calor, y las mucosas lo notan.

Moverse, con el mínimo que puedas sostener

Andar treinta o cuarenta minutos, cinco días por semana, mantenido en el tiempo, gana a un plan ambicioso que abandonas en tres semanas. El criterio: ¿podrías hacer esto en enero, lloviendo?

Bajar el estrés de fondo

El estrés sostenido —el de meses, no el pico puntual— desgasta. Y septiembre y octubre son la temporada alta: vuelta a la rutina, objetivos, agenda llena de golpe.

No sirve el "relájate". Hace falta algo con forma y con hora: un rato semanal que esté en el calendario y no se pueda mover. Para muchas personas eso es una sesión de Reiki, precisamente porque las obliga a parar una hora entera, que es lo que no se permiten de otro modo.

Lo que se vende y lo que da de sí

Sin demonizar nada, pero con las expectativas en su sitio:

Producto Qué dice la evidencia
Vitamina C No previene el resfriado en población general; puede acortarlo ligeramente
Equinácea Evidencia débil y contradictoria
Própolis y jalea real Evidencia limitada; efecto modesto
Zinc Puede acortar algo la duración si se toma muy al inicio
Probióticos Depende mucho de la cepa; resultados dispares
Vitamina D Sólida si hay déficit medido; poco aporte si tus niveles están bien
Multivitamínico genérico Poco, si comes de forma razonable

Fíjate en el patrón: lo que mejor funciona es lo que cubre una carencia concreta, no lo que se toma por si acaso.

Y aquí va mi carta boca arriba, porque toca: soy consultora de Immunotec Research, así que tengo un interés en ese producto. Precisamente por eso mi criterio en consulta es no proponer suplementación hasta que el sueño, la comida y el movimiento estén encaminados. Venderle un bote a quien duerme cinco horas es cobrarle por algo que no le va a funcionar.

Cuándo esto deja de ser cosa de hábitos

Ve a tu médico, sin pasar por ningún otro sitio, si:

  • Encadenas infecciones muy seguidas, o tardas muchísimo en recuperarte.
  • Tienes fiebre que no cede, o que vuelve.
  • Notas falta de aire, o el catarro te baja al pecho cada vez.
  • Estás agotada de una forma que no encaja con lo que haces.

Ese último punto tiene su propio artículo, porque detrás de un cansancio persistente hay causas frecuentes y perfectamente tratables: por qué estás siempre cansada.

Un otoño realista

Si quieres un plan que no abandones en dos semanas, elige una sola cosa de esta lista y sostenla hasta noviembre. Hora fija de acostarte es la que más rinde.

Y si quieres que lo miremos juntas, con tus horarios reales, la consulta se puede hacer también online. El marco completo lo tienes en cómo reforzar el sistema inmunitario con hábitos que se sostienen.

Preguntas frecuentes

¿La vitamina C previene los catarros?
La evidencia dice que en población general no previene el resfriado. En algunos estudios acorta ligeramente su duración. No es el escudo que sugiere la publicidad de temporada.
¿El frío es lo que hace que nos resfriemos?
No directamente. En otoño pasamos más tiempo en interiores y peor ventilados, que es donde circulan los virus, y el aire seco reseca las mucosas. El frío por sí mismo no causa el catarro.
¿Cuántos catarros al año son normales?
En adultos, entre dos y cuatro al año es lo habitual. En niños pequeños escolarizados, bastantes más. Si encadenas infecciones muy seguidas o tardas mucho en recuperarte, eso sí conviene comentarlo con tu médico.
¿Merece la pena un multivitamínico en otoño?
Si comes de forma razonable y no hay una carencia medida, poco. Tiene más sentido cubrir algo concreto, como la vitamina D si tu analítica la muestra baja, que tomar un preparado genérico por si acaso.
¿La equinácea, el própolis o la jalea real funcionan?
La evidencia es débil o contradictoria en todos ellos. No son peligrosos en dosis normales, pero conviene tomárselos como lo que son: un complemento con efecto modesto, no una barrera.
Beatriz Cerezo

Escrito por

Beatriz Cerezo

TCAE e Higienista Dental · Terapeuta en bienestar integral

Sanitaria de formación y terapeuta por vocación. Acompaña procesos de bienestar físico, emocional y energético desde La Pobla de Vallbona, combinando terapias naturales con biotecnología cosmética y nutrición celular.

Este artículo tiene finalidad informativa y divulgativa. Las terapias naturales son un acompañamiento del bienestar y no sustituyen el diagnóstico, el tratamiento ni el criterio de un profesional sanitario. Si tienes un problema de salud, o estás en tratamiento médico o embarazada, consúltalo antes con tu médico.