La sesión ha terminado, te has puesto los zapatos y estás ya en la calle. Y entonces llega la pregunta que mucha gente me escribe esa misma tarde por WhatsApp: "¿Es normal que esté así?".
Casi siempre, sí. Te cuento qué suele notarse después de una sesión de Reiki, cuánto dura, qué ayuda y, también, qué no es normal y no deberías atribuirle.
Lo primero: qué esperar y qué no
El Reiki no es un tratamiento médico y no provoca ni cura nada en el organismo. Lo que se nota después tiene que ver, sobre todo, con haber pasado una hora en relajación profunda: el cuerpo sale del modo alerta y tarda un rato en volver. Si te encuentras mal de verdad, eso no es un efecto del Reiki y hay que mirarlo.
Con eso claro, lo que viene a continuación son las sensaciones que más me cuentan. No tienes por qué notar ninguna.
Lo que más se nota después de una sesión
Sueño y pesadez
Es lo más habitual con diferencia. Sales como quien se despierta de una siesta larga: algo espesa, lenta, con ganas de sofá. Es lo esperable después de una hora tumbada con la luz baja y sin estímulos.
Dormir mejor esa noche
Es el efecto del que más me hablan cuando vuelven. No siempre, ni en todo el mundo, pero sí con mucha frecuencia: "dormí del tirón, como hacía meses".
Sensibilidad emocional
Algunas personas salen con las emociones más a flor de piel durante unas horas: se emocionan con facilidad o les apetece llorar sin un motivo concreto. Pasa sobre todo en quien lleva tiempo sosteniendo mucho y se permite soltar por primera vez en semanas. Es normal y se pasa solo.
Sed
Es frecuente tener sed al terminar. Por eso siempre hay un vaso de agua al final de la sesión.
Un ligero dolor de cabeza
Lo cuenta una minoría y suele ser leve. Tiene explicaciones muy terrenales: una hora sin beber, la postura de la cabeza en la camilla o levantarse demasiado rápido. Un vaso de agua y un rato tranquilo suelen bastar.
Nada
También es un resultado, y muy frecuente. No significa que la sesión haya salido mal.
Cuánto duran estas sensaciones
En general, unas horas. Lo más común es que la sensación de calma o de cansancio te acompañe el resto de la tarde y, como mucho, se note en cómo duermes esa noche. Al día siguiente estás como siempre.
Sobre la "crisis curativa"
Si buscas en internet, vas a encontrar mucho sobre la llamada crisis curativa o "limpieza": la idea de que después del Reiki es normal encontrarse peor durante días porque el cuerpo está "eliminando" algo.
Prefiero ser clara con esto: no hay ninguna base para esa idea, y puede ser peligrosa. Si después de una sesión tienes fiebre, dolor intenso, mareos que no se pasan o cualquier malestar que dura más de un día o dos, eso no es el Reiki trabajando. Es algo que tiene que ver un médico, y achacarlo a una "limpieza" solo retrasa que lo vea.
Qué ayuda después de la sesión
- Bebe agua, durante la sesión y el resto del día.
- No te levantes de golpe de la camilla. Siéntate primero un minuto.
- Espera unos minutos antes de conducir, hasta que se te pase la sensación de recién despertada.
- Deja un hueco tranquilo después. Una sesión seguida de una reunión complicada pierde buena parte de su gracia.
- Si duermes especialmente bien, apúntalo. Es información útil para decidir si seguir.
Cuándo conviene consultar
Te lo resumo en una regla sencilla: lo normal después del Reiki es leve, se nota en las horas siguientes y desaparece sola. Cualquier cosa que no cumpla esas tres condiciones merece una consulta médica, y no tiene sentido esperar a ver si es "parte del proceso".
Y si lo que te remueve es emocional y no se pasa en unas horas, cuéntamelo. A veces el Reiki destapa un cansancio o una tristeza que estaban ahí debajo, y lo que toca entonces no es más Reiki, sino hablarlo con quien corresponda.
Si es tu primera vez
Si aún no has probado y te preocupa cómo vas a salir, te ayudará leer cómo es la sesión por dentro, minuto a minuto, en qué se siente en una sesión de Reiki. Y si te pica la curiosidad del otro lado, lo que nota quien está con las manos puestas lo cuento en qué siente la persona que da Reiki.