Pedir cita en un sitio al que no has ido nunca, para algo que no sabes explicar del todo, da pereza. Y más cuando no tienes claro qué va a pasar cuando cruces la puerta.
Así que te lo cuento entero: qué preguntas, cuánto dura, qué sale de ahí y qué no va a pasar en ningún caso.
Antes de venir: no hace falta que sepas qué quieres
Es la duda que más me llega por WhatsApp: "es que no sé si pedir Reiki o Flores de Bach".
No hace falta que lo decidas tú. De hecho, prefiero que no lo decidas antes, porque lo que me cuentes en esos primeros cuarenta minutos es lo que determina qué encaja. Si llegas convencida de que quieres una cosa concreta, también está bien: lo revisamos juntas y, si encaja, adelante.
Lo único que sí ayuda es que vengas habiendo pensado un poco en tres cosas:
- Desde cuándo. "Llevo mal unos meses" y "desde que cambié de trabajo en marzo" son informaciones muy distintas.
- Qué has probado ya. Incluido lo que no funcionó, que a veces dice más.
- Qué esperas. No hace falta que sea ambicioso. "Quiero dormir de un tirón" es un objetivo estupendo.
Qué conviene que traigas
Poca cosa, pero estas importan:
- La medicación que tomas, incluidos anticonceptivos, suplementos y lo que compraste en el herbolario. No es por curiosidad: hay cosas que conviene saber antes de proponerte nada.
- Analíticas recientes, si las tienes. Sobre todo si vienes por cansancio.
- Diagnósticos, embarazo o tratamientos en curso. Nada de esto impide una sesión, pero cambia cómo se plantea.
- Ropa cómoda, si ya vas a hacer sesión ese día. En Reiki y gemoterapia estás vestida todo el rato, pero un cinturón o unos vaqueros rígidos molestan cuando llevas media hora tumbada.
Cómo transcurre
Hablamos, unos cuarenta minutos
Es la parte más larga y la más importante. Te pregunto cómo estás, cómo duermes, cómo es un día normal tuyo, qué cambió cuando empezó lo que te trae aquí.
No hay cuestionario ni test. Es una conversación, y puedes no contestar a lo que no te apetezca contestar.
Te digo qué creo que encaja, y por qué
Y aquí incluyo lo que no encaja. Si lo que me cuentas apunta a algo que se sale de lo mío, te lo digo en esa misma conversación y te oriento hacia donde corresponda.
Esto pasa más de lo que la gente imagina, y es parte del trabajo. Hay cansancios que son una analítica pendiente. Hay malestares que son de psicología. Hay dolores que son de un fisio. Vengo de la sanidad —soy TCAE e higienista dental— y tengo muy claro dónde está la frontera de lo que hago.
Salimos con un plan, no con un compromiso
De la primera consulta sale una propuesta concreta: qué haríamos, cuántas sesiones tiene sentido plantear de entrada, con qué frecuencia, y qué deberías notar y en cuánto tiempo.
No es un contrato. Puedes hacer una sesión y decidir después. No vendo bonos de diez sesiones en una primera visita, y desconfía de quien lo haga.
Si hacemos sesión el mismo día
Es posible, y mucha gente lo prefiere para no volver otro día. En ese caso, cuenta hora y media larga en total y no planifiques nada exigente justo después: si sales corriendo a los cinco minutos, se disuelve buena parte de lo que acaba de pasar.
Qué no va a pasar
Por si has leído cosas raras por internet:
- No te voy a diagnosticar nada. No me corresponde y no se puede.
- No te voy a pedir que dejes ninguna medicación. Nunca. Si alguna vez alguien te lo pide, en cualquier consulta, sal de ahí.
- No hay contacto invasivo. En Reiki y gemoterapia estás vestida en todo momento, y si hay una zona que prefieres que no toque, se respeta sin preguntar por qué.
- No te voy a prometer que se te va a curar algo. Estas terapias acompañan el bienestar. Quien te prometa otra cosa te está vendiendo humo.
Cinco señales para elegir bien (aquí o donde sea)
Te sirven para cualquier terapeuta, no solo para mí:
- Que pregunte antes de proponer. Una valoración no es un trámite: es lo que separa un protocolo a medida de un paquete cerrado.
- Que sepa decir que no. Si nunca te derivan a un médico, mala señal.
- Que no te venda un bono largo el primer día.
- Que te dé plazos realistas. "En tres sesiones lo solucionamos" es una frase que debería chirriarte.
- Que no hable mal de la medicina convencional. Las terapias naturales acompañan; no compiten con tu médico ni lo sustituyen.
Dónde es y cómo se llega
La consulta está en La Pobla de Vallbona, a unos veinte minutos de Valencia capital y muy cerca de Llíria, Bétera, Benaguasil, L'Eliana y San Antonio de Benagéber.
Es un espacio pequeño y tranquilo, que en este trabajo importa más de lo que parece: no es lo mismo soltarse en un sitio en el que suena un teléfono cada cinco minutos.
Y si vives lejos, no todo exige presencia: Flores de Bach y nutrición funcional se llevan online sin perder nada, y el Reiki también puede hacerse a distancia, aunque para empezar recomiendo la presencial. En terapias naturales online cuento qué funciona por videollamada y qué pierde demasiado.
Antes de pedir cita
Si todavía estás orientándote entre una terapia y otra, lee primero esta guía: compara las cuatro vías y te dice cuál encaja según lo que te esté pasando.
Y si ya lo tienes claro, escríbeme por WhatsApp contando en dos líneas qué te trae. Con eso ya puedo decirte si esto es para ti antes de que te muevas de casa.